Juan Vitiello lleva a Italia en la sangre. Descendiente de italianos (su tío es Rafael Vitiello, presidente de la Casa D’italia), se inició en el teatro y hoy está abocado a la música. El coronavirus hizo que no pudiera seguir con sus presentaciones en distintos lugares de la ciudad. Pero la pandemia le abrió una nueva puerta y, gracias a las redes sociales, inició un programa en vivo que llegó para quedarse. Repasando grandes canciones clásicas italianas, Juan ya se adueñó de los sábados a la noche y le regala un buen momento a todos sus seguidores que crecen semana tras semana.
Un vínculo con la italianidad, desde muy temprana edad
Entre tarantellas y dialectos que se cruzaban Juan vivió su infancia rodeado de su familia italiana, que le transmitió desde el principio la pasión por sus raíces.
“Mis tíos viajaban continuamente a Italia para visitar a la familia y en esos viajes solían traer lo que se escuchaba allá en ese momento. Así fui absorbiendo todo eso y cuando otros escuchaban ‘Manuelita’ en el colegio, yo escuchaba canciones italianas”, cuenta Juan.
Es tan fuerte ese sentimiento que incluso Juan desarrolló ese sentimiento de “añoranza” o inmigración, sin ser inmigrante. Algo que les sucede a muchos descendientes de inmigrantes italianos que llevan con orgullo la bandera italiana.
Los inicios en el teatro
Si bien hoy Juan Vitiello está volcado de lleno a la música, sus inicios como artista fueron en el teatro, siempre vinculado de alguna manera a la comunidad italiana.
“En el año 95 comencé a tomar clases de teatro. A partir de ahí me enganché y tiempo después me sumé a una compañía de teatro italiano, ‘Molise Sul Palco’, en la cual estuve hasta el 2019″, cuenta Juan.
En paralelo, Juan se sumó a otra compañía perteneciente al Teatro Auditorium y un día, a través de una solicitada en el diario que buscaba gente de la comunidad italiana interesada en hacer teatro. El proyecto, con el apoyo de la Casa d’Italia y el Club Aldosivi, entre otras instituciones, contaba con participantes de teatro vocacional, con poca experiencia. La idea era que los participantes escribieran la obra y la pusieran en marcha.
“Esa experiencia me hizo crecer mucho y tomar confianza. La obra se llamó ‘Il Mare d’amore‘, la cual desarrollaba la historia de dos familias inmigrantes; una especie de Romeo y Julieta acá”, explica Juan.
A esa obra le siguió “El Conventillo de la Paloma”, de Alberto Vaccarezza, un proyecto superador en el que Juan también se desempeñó como asistente de producción y que requirió un gran trabajo. “Fueron 5 meses de ensayo, aprendí mucho. Y tuvimos la enorme satisfacción de que uno de los descendientes de Alberto Vaccarezza pudiera disfrutar de la obra en una función exclusiva en el Teatro Payró donde además tuvimos el privilegio de que subiera al escenario y nos diera su opinión”, agrega el artista.
El salto a la música
“Si bien de niño ya estaba fascinado con la música, el salto se dio gracias a mi esposa. Ella cantaba en un coro y me insistió para que tomara clases con Patricia Ruiz, una profesora muy conocida acá. Fui una vez, y por lo general, los profesores de canto dan un seminario y después hacen una muestra con los alumnos en un teatro. Yo arranqué y a los dos meses surgió esa posibilidad y aproveché. Había que elegir dos canciones, las preparé y a partir de ahí ya no paré más”, cuenta Juan sobre sus inicios en la música donde también destaca a otros dos profesores que lo marcaron: Facundo Rodríguez y Claudio Santome.
Los primeros pasos fueron junto a Laura Gaillour, con quien armó un espectáculo llamado “Parole Parole”, acompañados por los músicos Esteban Martinez Prieto y Alejandro Rossini. Poco tiempo después conoció a Oscar Gratti y desde entonces se mantiene junto a este talentoso músico con el que realizó diferentes proyectos musicales como por ejemplo la obra “Canzoni e Tango“; “una obra que hicimos durante dos temporadas y con la que recorrimos todos los teatros de Mar del Plata”, agrega.
Juan Vitiello en las redes, ¡llevando música a los hogares!
Junto a Oscar, Juan logró consolidar un dúo musical que fue ganando notoriedad en “La Feliz”. Poco a poco comenzaron a aparecer funciones en eventos privados y otros lugares, hasta que el coronavirus paralizó todo. “No quise desperdiciar esa inercia que habíamos logrado y me parecía una falta de respeto a todo el trabajo que veníamos haciendo. Fue allí cuando surgió la idea de seguir presentándonos a través de las redes sociales. Mi esposa me impulsó a hacerlo y hoy estoy muy contento con la decisión“, cuenta Juan.
El primer programa fue el último sábado de marzo y poco a poco fue sumando cosas que pudieran darle mayor profesionalismo a sus transmisiones. “Trato de hacer algo diferente al resto, rescato algunas cosas y busco qué se puede mejorar. Veo tutoriales en YouTube. Allí por ejemplo aprendí a armar un juego de luces soft. Incorporó detalles para brindar un espectáculo de calidad”, explica.
Una de las cualidades del programa es que funciona como un oasis en medio de la angustia frente a la pandemia y el confinamiento. “Trato de ser positivo, de darle a la gente un momento de alegría y distensión. La música tiene algo muy particular, casi mágico: te permite viajar sin moverte. Hay mucha gente, sobre todo adultos mayores, que ve el programa y después comenta que tal canción le hizo acordar a un momento en particular de su vida. Económicamente no me da ningún rédito, pero me encanta hacerlo y permite que no se corte el lazo con el público“, se explaya Juan.
El futuro y más allá
Si bien la cuarentena por ahora sigue, en algún momento terminará. Sin embargo, Juan siente que los programas online llegaron para quedarse. “Siento que si un día digo que es el último programa, la gente se va a enojar. Ya es un compromiso, a lo sumo cambiaré de día o de horario, pero es algo que disfruto mucho y a la gente le gusta, así que mi intención es seguir adelante”, cuenta.
Para quienes aún no disfrutaron de la música de Juan Vitiello, pueden seguirlo a través de sus redes sociales y “sintonizar” su programa todos los sábados a las 20 h en Facebook Live, ¡no se lo pierdan!

