¿Cuántos de nosotros soñamos de chicos con dedicarnos a la astronomía? Trabajar con dinosaurios, momias y astros parecen encabezar el ranking de las profesiones más apasionantes en la infancia. ¿Pero cuántos de esos soñadores lograron trascender el anhelo y vivirlo en la adultez?
Leo Málaga, astrónomo aficionado y referente de la astronomía en Mar del Plata, es uno de esos casos testigo. “Se lo debo a mi abuela, ella me pegó el bichito de la curiosidad por conocer el cielo. Siempre me acuerdo cuando salíamos juntos al patio las noches de verano en el campo. Ella me mostraba las constelaciones y yo quedaba fascinado con todo lo que veía ahí arriba. Ya de más grande empecé a ‘devorar’ cada libro y cada artículo que encontraba relativo a la astronomía y a estudiar como autodidacta. Todavía iba a la escuela cuando aprendí a hacer mis propias mediciones y anotaciones sobre el espacio”.
Un autodidacta apasionado por la astronomía
Asombra la cantidad de cursos, talleres, conferencias, concursos y un sinfín de actividades vinculadas al cielo en las que Leo ha participado. Lo más llamativo es que todo el conocimiento astronómico que tiene (y de entrada se nota que es mucho) lo adquirió por su cuenta. Su actividad profesional y laboral va por otros caminos, pero Leo supo conjugarlos con su pasión por el espacio.
No se trata solo de contemplar el Universo, sino también de fotografiarlo. Por eso, Leo se define como astrofotógrafo. “La astrofotografía consiste en registrar ese fenómeno astronómico que vemos. Esto se hace no solo con el fin de perpetuarlo en una imagen. También para trabajar sobre ella haciendo mediciones y comparándola con otros observadores del mundo. Con la tecnología que disponemos hoy, la astrofotografía es una herramienta casi fundamental de la astronomía observacional”.
La pregunta por los fenómenos celestes más impactantes que presenció es casi obligatoria. “A lo largo de mi vida astronómica he registrado cometas, eclipses, manchas solares, conjunciones, ocultaciones, tránsitos lunares y solares, imágenes de la Estación Espacial, novas y más”. Si tuviera que elegir un evento astronómico que lo haya marcado, no duda: “Me impactó haber podido ver en vivo y en directo el eclipse solar total del año pasado en San Juan. Una cosa es ver fotos o seguirlo por televisión, pero otra muy distinta es estar ahí cuando el Sol se tapa y se hace casi de noche en plena tarde durante unos minutos. La sensación es indescriptible; es emocionante a tal punto que muchos de los que estábamos ahí terminamos con lágrimas en los ojos”.
Recomendaciones para comenzar a observar el cielo
Teniendo en cuenta que la astronomía interactúa con elementos tan distantes de nosotros que apenas se perciben, pareciera que el primer paso es contar con un telescopio. Leo destierra rápidamente esta idea: “Tendemos a pensar que si compramos inmediatamente un telescopio podremos ver planetas y galaxias por doquier. Pero la verdad es que lleva bastante tiempo aprender a usarlo para conocer el cielo”. Para evitar frustraciones tempranas, Leo sugiere comenzar a observar el cielo en tres etapas o pasos hasta terminar en la adquisición de un elemento costoso y complejo como un telescopio.
“Sugiero como primer paso salir y hacer observaciones a simple vista con mapas estelares que hoy en día se pueden descargar de cualquier sitio web sobre astronomía. Esto nos permitirá familiarizarnos con el cielo, reconocer constelaciones e identificar estrellas por su nombre y brillo.
El paso siguiente es observar mediante un par de binoculares de cualquier tamaño. Estos nos van a dar un campo de visión amplio y con aumento, en el cual no nos vamos a perder porque ya aprendimos a conocer el cielo. Con los binoculares vamos a encontrar objetos como cúmulos estelares, nebulosas, algunas galaxias y planetas. Lo principal es que vamos a aprender dónde están esos objetos, en qué lugar del cielo y en qué constelación”.
Entonces sí, el tercer paso será pensar en adquirir un telescopio porque ya sabremos hacia dónde apuntarlo y qué queremos ver. La recomendación de Leo es apostar por “un término medio, por ejemplo un reflector de 76 mm de apertura”.
¿De qué fuentes se obtiene información sobre los fenómenos astronómicos que sucederán?
“Hay diferentes aplicaciones y programas que permiten hacer ‘efemérides’ de eventos astronómicos, como por ejemplo los eclipses. Cada usuario carga su ubicación y una fecha y el software nos muestra cómo estará el cielo en ese momento y lugar determinados. Uno de los software más simples y de descarga gratuita es Stellarium.
En mi caso, para anticiparme a otros eventos que nos son predecibles como los cometas y las novas, estoy suscrito a diferentes boletines astronómicos del mundo donde se publican los descubrimientos y se invita a observar y registrar esos acontecimientos”.
¿Cuáles son los principales elementos del espacio que un principiante podría detectar?
“Sugiero comenzar a observar cosas simples como la Luna para reconocer sus accidentes y cráteres, algunas estrellas brillantes, y si sabemos dónde están, mirar los planetas, la nebulosa de Orión o las Pléyades. También estar atento a los eclipses, fundamentalmente los de Luna. Los de Sol no se aconseja mirarlos con telescopio a no ser si contamos con un filtro solar especial para ese tipo de observación”.
A propósito del Sol, es una intriga si durante el día se pueden observar astros en el cielo, y cuáles son las precauciones a tomar antes de exponerse. “De día también podemos ver la Luna, aunque presenta mejor aspecto de noche. También se puede hacer observación solar pero nunca con telescopio, ni binoculares ni con ninguna otra ayuda óptica ya que podría provocar daños irreversibles en la vista, incluso la ceguera. La única forma de hacer observación solar segura es de forma indirecta proyectando la imagen del Sol en una papel blanco o a través de un telescopio pero solo con un filtro solar diseñado para tal efecto. La tarea de los filtros es bloquear toda la luz dañina dejando pasar solo un pequeña parte que no provocará daño alguno en nuestra vista”.

Datos y curiosidades de la astronomía en Mar del Plata
¿Tenés ganas de empezar cuanto antes a observar el cielo? Consultamos con Leo qué lugares o puntos panorámicos de la ciudad son los mejores para los “avistajes espaciales” o la astronomía. Su favorito está en las afueras, a unos 15 kilómetros al oeste de Mar del Plata: “Para hacer observación astronómica en Mar del Plata sugiero la Laguna o la Sierra de los Padres, ya que al estar relativamente lejos del centro urbano casi no tienen polución lumínica”. Más allá de estas locaciones, Leo asegura que se puede observación en cualquier lugar que esté alejado de la ciudad para evitar la gran contaminación de luz que hay por las noches.
“Al contrario de lo que podría pensarse, uno de los peores lugares para hacer observación en Mar del Plata es la costa. Allí no solo hay luz artificial sino que también hay una especie de bruma constante, que aunque no la notemos está siempre ahí perjudicando la nitidez de la visión”, completa Leo. Por lo visto, contemplar el reflejo de la Luna sobre el mar es una de las postales nocturnas más bellas de Mar del Plata, pero no es el lugar ideal para la observación astronómica.
El campo es el mejor lugar para contemplar el cielo
Aunque nunca hayamos hecho una observación astronómica “formal”, todos miramos el cielo de vez en cuando en busca de estrellas, constelaciones y otros fenómenos celestes. En las ciudades se ven muy pocos y aislados, pero en las zonas rurales el firmamento cambia completamente. Allí es como si estuviésemos en presencia de un cielo diferente. ¿Por qué sucede esto?

“Al no haber tanta iluminación el cielo es más oscuro y ‘la noche es más negra‘, por lo que los objetos del cielo se aprecian mejor. En cambio, las ciudades están inmersas en una suerte de ‘cúpula de luz’, por lo que el cielo no se ve negro, sino grisáceo amarronado donde solo se dejan ver las estrellas más brillantes. En el campo también podemos observar estrellas tenues y otros objetos que en las ciudades se invisibilizan”.
Una mota de polvo en el Universo
Para terminar, Leo está convencido que la observación astronómica nos vincula íntimamente con la Filosofía. Esto es porque nos hace preguntarnos, cuestionarnos y asombrarnos ante lo inmenso del Universo. “Hay algo muy profundo que toma gran relevancia cuando te encontrás en medio de una noche negra, rodeado de innumerables estrellas sintiendo que el cielo se te cae en la cabeza.
Entonces tomás conciencia de que cada uno de esos puntitos es un Sol como el nuestro e incluso algunos de ellos tiene sus propios planetas. De pronto te das cuenta que estamos en uno de esos planetas alrededor de una estrella de entre otras casi 400 mil millones de estrellas que hay en la galaxia, y a su vez nuestra galaxia es una más de otras 100 mil millones de galaxias que pueblan el Universo observable… y caés en la cuenta de que solo somos una mota de polvo perdida en la inmensidad del Universo“.
PhotoCredit foto de portada: Rocío Belén Suárez.


