Hace pocas semanas se celebró en todo el mundo el Día de la Mujer. Si hay una que merece ser reconocida y reivindicada por sus aportes en numerosos ámbitos es María Tecla Artemisia Montessori, popularmente conocida como María Montessori. Nacida en Chiaravalle (provincia de Ancona) en 1870, estudió matemáticas y fue la primera mujer italiana en graduarse en Medicina.
Su ejercicio profesional la llevó poco a poco a desarrollar ideas propias sobre la Educación, radicales y contrapuestas a la pedagogía tradicional imperante. El método Montessori es su gran aporte a la Educación del siglo XX, por el que se la recuerda y reconoce en todo el mundo. Si bien sus principios no son nuevos, han penetrado con gran fuerza en los últimos años.
Una médica de profesión que se inclinó hacia la Educación
Como doctora en Medicina, María Montessori se interesó por la educación en niños con retrasos mentales. En 1901 asumió como directora de una clínica psiquiátrica en Roma, donde comenzó a sistematizar sus observaciones en niños con problemas mentales. Su primer gran logro fue que superaran un examen de lecto escritura igualando la performance de los niños sanos.
Este hito quedó resonando en María, quien se preguntaba cuánto mejor podrían rendir los niños sanos partiendo de un paradigma educativo distinto.
A partir de entonces, la carrera de Montessori dio un vuelco y comenzó a formarse en Filosofía, Pedagogía, Educación y Antropología. Hacia 1907 creó la Casa dei Bambini en un complejo habitacional en el barrio San Lorenzo de Roma. En esta guardería para niños carenciados entre 2 y 6 años, María Montessori llevó adelante una pedagogía propia con resultados sorprendentes. Básicamente, logró que los niños se auto instruyeran, regularan su propio comportamiento y trasladaran esas pautas a sus hogares.
Allí empezó un camino meteórico de viajes, conferencias y aportes académicos, e incluso una visita a la Argentina en 1926.
Los principios generales del método creado por María Montessori
Los seguidores de su pedagogía la sintetizan en 8 principios generales que explican su visión del niño, el maestro y la Educación.
1. Pensamiento y movimiento son indisociables, ya que el segundo motiva al primero, y por ende moviliza el aprendizaje.
2. Libre elección: el aprendizaje genera bienestar cuando el individuo (en este caso el niño) percibe que es el único responsable y ejecutor de su vida y su camino.
3. El interés es central en el proceso de aprendizaje, ya que está demostrado que los conceptos se “fijan” mejor en el individuo cuando este está motivado por lo que está haciendo y/o aprendiendo.
4. Frente a los logros, la recompensa es interna; asimismo los fracasos se viven en una esfera íntima. En este sentido la autoestima, el pensamiento crítico y el sentido de responsabilidad son fundamentales.
5. El aprendizaje se potencia entre pares, por lo que el respeto, la tolerancia y la solidaridad son ejes centrales.
6. Para ser efectivo, el aprendizaje debe realizarse en un contexto significativo para el niño. Esto va en detrimento del aprendizaje en abstracto.

7. La interacción maestro / alumno es distinta a como se concebía hasta entonces. El rol del maestro es el de observar y asistir solo en caso que sea necesario, potenciando en el niño las aptitudes para querer y aprender por sí mismo.
8. El orden en el ambiente y en la mente son fundamentales para el niño. En este sentido, se favorece el orden exterior y la secuencia en el uso de materiales para promover la claridad de pensamiento y la concentración.
La penetración del método Montessori en la Argentina
En la página web de la Fundación Montessori distinguen entre los denominados “ambientes Montessori” y las escuelas en las que intervienen Guías Montessori certificadas.
Los primeros son espacios dentro de comedores, casas de niños, etcétera especialmente acondicionados de acuerdo a los principios Montessori. En nuestro país se contabilizan una decena de ambientes Montessori que se concentran en el Gran Buenos Aires.
En el partido de Vicente López, también en la provincia de Buenos Aires, hay dos jardines de infantes públicos que aplican la pedagogía Montessori. Y en el sector privado hay más de 15 las instituciones que adscriben a este método de enseñanza en cinco provincias, sin contar los que se hallan en proceso de formación.
Si a esto le sumamos los espacios Montessori de educación no formal en el país y Uruguay, podemos hablar de una lenta pero firme penetración de esta pedagogía en el sistema educativo de nuestra región. Los buenos resultados obtenidos entre los alumnos son el germen para que esta revolucionaria concepción de la Educación llegue más lejos.
¿Hay escuelas Montessori en Mar del Plata?
Actualmente, en nuestra ciudad hay una sola institución que se reconoce como abierta seguidora de esta pedagogía. Se trata de un jardín de infantes llamado justamente María Montessori.
Sin embargo, cada vez más docentes y padres adhieren a algunas ideas del método, e intentan ponerlas en práctica tanto en el aula como en el hogar.

María Montessori creó un método que es más que una moda
Hay quienes ven en el creciente interés en los principios Montessori poco más que una moda. De ser así, sería algo que llama la atención en una época, para luego quedar en el olvido.
No parece ser el caso de las enseñanzas de María Montessori, que están cerca de cumplir un siglo de vigencia. La psicología cognitiva y las neurociencias avalan los principios básicos de su pedagogía y dan sustento científico a lo que comenzó como simples observaciones.
Sin dudas, se trata de un completo programa que puso y pone en jaque muchos principios de la pedagogía tradicional; de ahí que tenga tantos fanáticos como detractores. El tiempo y sobre todo los logros en materia educativa confirmarán si se trata de un método certero y efectivo.


