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Historias Italianos en Mar Del Plata

Carlos Toscano: “Italia es parte de mi corazón”

Carlos Toscano - Carlos de joven.

Carlos Toscano nació en Mar del Plata. Comenzó su experiencia en el mundo del cine participando en una película de Carlos Orgambide. Desanimado a causa de lo que sucedía durante el último golpe militar, viajó a Italia persiguiendo sus sueños.
En el transcurso de los primeros años en Florencia y Roma, conoce a Vittorio Gassman, Ettore Scola, Giorgio Albertazzi y Federico Fellini. Su vida está marcada por reiterados intentos de volver a la Argentina y el profundo amor por Italia. Carlos Toscano es un artista multifacético, que oyó a su intuición y se volcó sin temor a la pintura. De las exposiciones en el Castagnino hasta Via Giulia. En esta entrevista llena de anécdotas, Carlos Toscano nos cuenta cómo compone su vida entre tres países que atesora: Argentina, Italia y España.

¿Hasta qué edad viviste en Mar del Plata y cómo fue tu primer acercamiento con Italia?

Nací en Mar del Plata en el ’57. Estudié en el colegio Don Bosco. Me fui a Buenos Aires en el ’77, si mal no recuerdo. En el ’79 fue la primera vez que vine a Europa porque me presentaron a una señora que tenía un restaurante en Lago di Garda. Fui con un amigo. Llegamos al lugar con trabajo: ahorramos, compramos un coche e hicimos el viaje por Europa. Ese era el sueño de muchos jóvenes en Argentina.
Después, de vuelta en Buenos Aires, tuve la suerte de poder empezar a trabajar de meritorio en una película de Carlos Orgambide. Entré en el mundo del cine por mi prima, Mirta Di Leo. Era productora y, gracias a ella, entré sin ser nadie. La película no tuvo ningún éxito. Se llamó Toto Paniagua, el rey de la chatarra . Fui como meritorio y a los 15 días ya me contrataron. Después estuve también en la parte de montaje. Ahí conocí a Oscar Esparza, quien fue mi mentor y me tuvo muchísima confianza. Él estaba montando una productora y me fui a trabajar con él. Pero… estábamos en plena dictadura. Entonces, lo que yo veía trabajando en el ambiente del cine y la vida cotidiana era que, en general, había poco espacio para la creatividad.

¿Y cómo fue el momento en el que decidiste viajar a Italia definitivamente?

En ese momento leí un artículo de Vittorio Gassman que salió en la revista… no sé si Gente o 7 Días. Él tenía la Bottega Teatraledi Firenze (la Bodega Teatral de Florencia). El artículo me inspiró a irme para allá porque decía que el mayor requisito era “decirlo todo con el corazón”. Y era lo que yo deseaba. En Argentina los militares habían cerrado todas las escuelas de cine, no había posibilidad de estudiar. El aprendizaje se daba trabajando. Pero me desmotivó mucho la realidad. Estaba todo controlado por ellos y  tenías que hacer todo para los militares… Pero, bueno, una de las cosas buenas que me dejó haber hecho esa película (Toto…), fue conocer a un gran amigo: Ariel Piluso, que también hacía cine.

Es muy interesante que aquello que terminó por convencerte de viajar a Italia fuera una nota periodística. Carlos, después de visualizar el objetivo de meterte en el mundo del cine ¿cómo fue esa llegada?

Fue toda una odisea. Primero me fui con muchas ganas de irme de Argentina. Demasiadas memorias de la dictadura. Me fui lleno de ilusión y convencido de que iba a entrar.
No hablaba italiano. Así que cuando llegué a Florencia me anoté en la escuela de italiano para extranjeros. Al mismo tiempo, tuve en trámite la ciudadanía… me tardó 18 meses: el alcalde del pueblo en donde nació mi abuelo me decía que yo no podía tener doble ciudadanía. Yo estaba como loco.
En el Consulado de la Embajada de Italia en Mar del Plata le dijeron a mis viejos: “este señor nos manda todos los papeles para atrás”. Yo hablaba con el tipo por teléfono, le decía los números de leyes y él que no, que no. La cosa es que me tuve que tomar un tren e irme a Sicilia. Pero esto pasó cuando yo ya vivía en Roma. Todo ese tiempo estuve sin papeles. Y cuando llegué, el hombre me dijo: “Carlos Toscano: yo sabía que usted iba a venir” y me dio la nacionalidad. 18 meses tardé en tener la ciudadanía y ¡había iniciado el trámite ya en Argentina!

Y, ¿qué pasó cuando volviste a Florencia?

Cuando llegué a Florencia… imaginate: un lugar maravilloso, la cuna del arte. Me anoté en la escuela. Hice una carta de presentación. Me acuerdo que alquilaba una habitación en la casa de una familia vecina y le pedí a la chica si me ayudaba con el italiano… porque no lo hablaba y menos lo escribía. A pesar de que había tenido italiano en la escuela, no sabía decir nada.
Pasé la primera selección. Y pasé la segunda también. Y en la tercera me dijeron que no, por mi acento. Porque no iba a poder trabajar… Entonces dije que en la solicitud había puesto que a mí me interesaba la dirección y la formación de actores para poder trabajar como director. Esa etapa me brindó la posibilidad de conocer a Vittorio Gassman, a Ettore Scola, a Giorgio Albertazzi …
En esta última selección que no pasé, una amiga, que sí entró, comentó en una comida que le parecía que no habían actuado correctamente conmigo. Desde el principio ellos sabían que era extranjero y que tenía acento extranjero. Entonces Scola me dijo que tenía un proyecto de trabajo, que si me iba para Roma me iba a dar trabajo.

Imagino cómo te habrás puesto…

Imaginate… Al otro día me tomé un tren y me fui para Roma. El proyecto de entonces era la película Le Bal (El baile). Pero cuando llego a Roma me dice que no, que él no me había querido decir eso… Y, bueno, empecé a trabajar en bares para sobrevivir… y me salió un trabajo como ayudante de dirección en una obra de teatro de Thomas Mann: Mario y el mago. Fue una experiencia muy enriquecedora, porque yo no era muy del teatro.
Entonces en el periplo de la supervivencia, haciendo trabajos de lo que pintase, viene este amigo Ariel de Argentina. Él se había ido a Londres a estudiar cine a la National Film. Se vino para Roma porque era amigo del director de fotografía de la película de Scola (El baile). Así que una vez tuve la ocasión de ir al set. Ariel pidió permiso y me pude colar. Me encontré con Scola adentro de su propia película. Fue una anécdota curiosa.

¿Y qué pasó en ese encuentro entre Carlos y Scola en el set?

El día ese que Scola me vio hubo un intercambio de miradas, no me dijo nada. Me imagino que se habrá preguntado: “¿qué carajo hace este acá?” Pero habrá atado los cabos muy rápido porque el director de fotografía era argentino… y Ariel iba casi todos los días. Pero no me dijo nada, fue muy educado y cortés…

¿Cómo siguió a partir de entonces tu carrera en el mundo del cine y de la actuación? ¿Tuvieron otros proyectos con Ariel Piluso?

Con Ariel pasaron cosas muy lindas. En uno de mis intentos de volver a Argentina, me encuentro con él que estaba estudiando en Londres. Yo no había terminado el secundario, desmotivado por el golpe militar y el cierre de las dos escuelas de cine más importantes: la de La Plata y la de Tucumán.
Cuando me quise anotar en Italia no tenía titulación para entrar en las escuelas de cine. Ariel me decía: “¿por qué no te venís a la escuela?” (en Londres). Así que estuve seis meses colado en la escuela National Film, hasta que un alcahuete dice: “usted no puede ser estudiante si no habla inglés”. Y ahí el director llama a un amigo y le pregunta: “¿quién es éste?”.

Carlos - Nominacion De Los British Academy Awards
Certificado de nominación de The British Academy Awards. Carlos Toscano fue nominado en 1989.

Yo estaba ocupando la habitación de un chico que se había ido a  hacer un documental a África… y me tuve que ir de la escuela. Pero, bueno, entrar en la escuela de cine era como subirte al Enterprise. Al venir de la tecnología que yo conocía en Argentina… Se usaba el video, completamente diferente a como trabajaba yo que usaba los rollos de cinta. Fue una experiencia increíble. Tuve la posibilidad de ver mucho cine y de conocer gente. Y, fue ahí, en Londres, que comencé a pintar.

Y de pronto tuviste que irte de Londres… ¿qué hiciste?

Fijate vos: cuando terminás la escuela de cine tenés que realizar un proyecto. Entonces, Ariel hace un proyecto de corto que se desarrollaba en Italia. Era sobre una familia italiana que emigraba a la Argentina en la época del fascismo. Para entonces yo había estado seis meses en Ibiza y volví a Roma. Entonces él me empezó a mandar las características de la gente que necesitaba: “me gustaría una chica como la de Kaos de los hermanos Taviani… una chica con un estilo así”. La cosa es que la actriz era Enrica Maria Modugno.

Carlos - Escena De La Pelicula Kaos De Carlos Toscano
Enrica Maria Modugno en Kaos (1984). Carlos Toscano logró que la actriz se sumara al corto de Ariel Piluso.

Por esas cosas de la vida, yo era amigo de unos chicos que tenían una amiga en Roma y que, a su vez, era amiga de Enrica Maria Modugno. Así que le conseguí a la actriz que él quería. Gracias a ella conseguimos a una actor que trabajó con Bertolucci… fue una experiencia hermosa. Con ese corto tuvimos una nominación en el BAFTA, los premios británicos de cine. Nos nominaron como mejor corto. Yo estuve en la parte de producción. No ganamos, pero fue un mérito. La verdad, me  siento muy agradecido de todos esos años porque tuve la suerte de conocer a mucha gente que admiraba y a quienes les tenía mucho respeto.

¿Cómo fue el encuentro con Federico Fellini?

Después surgió lo de Federico Fellini, con la película Intervista (La entrevista). Si bien la escena no se vio… puedo decir que Federico me dirigió por unos segundos (risas). Me acuerdo que la escena se trataba de bajar unas escaleras  y mirar el subte. Fellini me dice: “tú vas bajando y, cuando ves que pasa la metropolitana, observás como si la que se va es la vida”. En ese momento yo no estaba haciendo un duro y un amigo, que era asistente de fotografía de él, me ofrece hacer un bolo. Así que, imaginate, ¡podía estar en un set con Fellini! ¡Iba gratis a mirar nada más! Así que fui tres días y el tercero hice eso.

Luego, te fuiste a vivir a Ibiza y abandonaste el mundo del cine ¿Pasó algo que generó un quiebre que haya hecho que vos decidas no seguir apostando por la cinematografía?

Cuando estoy en Londres me doy cuenta de que estoy muy desfasado con la tecnología, con lo que se estaba usando. No tenía la formación para  entrar a competir en el mercado y no conocía a nadie, cosa que en el mundo del cine es una gran ayuda. Pero, en el año ’85 empecé a pintar y me pegué tal viaje pintando… ¡me sentí tan increíblemente bien pintando! Me dije: “para pintar no necesito a nadie” (risas). No necesito proyectos, no necesito  dinero… solo necesito la tela que tengo enfrente y, luego, los materiales de reciclaje que utilicé. Me  picó mucho el bichito…

¿Cómo fue que comenzó la etapa de pintor de Carlos Toscano?

Uno de mis viajes a la Argentina fue debido a que mi hermana se enfermó. Ahí me puse a pintar. Y pinté, pinté y pinté… Entonces, el (Museo) Castagnino  pone una anuncio que seleccionaba obras de artistas marplatenses para una muestra colectiva anónima. Presenté dos trabajos para ver qué pasaba y me los aceptaron. Hice la muestra. A la directora (quien había sido compañera de mi hermana en el colegio) le pareció que había encontrado una veta. Entonces hice un rollo de dibujos y me volví a Italia con otra ilusión. Ahora ya no a buscar hacer cine sino a buscar galerías (risas).

Carlos - Y El Arte Plastico
Carlos Toscano en su etapa de artista plástico.

Me fui con mi rollo de pinturas a pastel para Roma y empecé a golpear puertas en galerías. Hasta que un día, me acuerdo que estaba en Piazza Navona, y estaba el mago de Piazza Navona: todo un personaje. Él me leyó las líneas de las manos y me dijo: “en tres meses vas a estar haciendo la muestra”. “No”, dije, “¡las muestras  se organizan con uno o dos años!”… Y me insistía con que iba a hacer la muestra en tres meses. En ese recorrido de galerías doy con la galería en el ariete en Via Giulia. Les gustó mi trabajo… y me dicen que había una vacante: “entrás en tres meses”. Así fue como hice mi primer personal en Roma. Eso duró desde el ’88 hasta el ’93… donde hice varias colectivas en diferentes lugares de Italia, con mucha suerte y mucha mala suerte.

Carlos, me gustaría que me cuentes ahora con la distancia: ¿qué significó para vos Italia en ese momento?

En Roma pasó otra cosa importante en mi vida que fue entrar en una escuela gnóstica. Yo siempre estuve interesado por el mundo invisible. Es decir, tanto en el cine como en la pintura yo siempre estaba buscando la divinidad… así que eso me encaminó, me permitió conocer cosas que no conocía.
Roma para mí era mi casa. Italia era mi casa. El lago di Garda me encantaba… Pero cada vez que decía que mis abuelos eran sicilianos a la gente se le cambiaba la cara. Florencia es espectacular, pero nunca me sentí tan extranjero como en Florencia. Y, en Roma me sentí en mi casa desde el primer día… me encantan sus colores… es como vivir en una escenografía. Tengo un gran amor y agradecimiento por Italia. 

¿Y Roma en la actualidad?

Volví después de 15 años porque Nahuel, mi hijo, nació en Roma. Y quería que la primera vez la conozcamos juntos. Pero… fue doloroso. Todas las calles tan características de Roma con sus artesanos habían desaparecido.
Ahora todos eran bares fashion, tiendas fashion

Una noche tuve un corto circuito: le decía a Viviana, mi esposa, que no podía entender que estaba a 200 metros de donde había vivido un año, en PiazzaCapo di Ferro. No reconocía nada. Cuando llevé a Nahuel a la galería en donde hice mi primera muestra, veo una cruz con luces. Dije: “habrá un muestra conceptual”… y, cuando veo bien ¡era una farmacia!

Carlos Toscano - Carlos en la actualidad.
Carlos Toscano actualmente vive en Ibiza pero el se siente “extranjero en todos lados”.

Había desaparecido todo. “Vamos a tomar un helado acá a la vuelta” y la heladería no estaba más. Una noche miro para arriba y me doy cuenta que, para reconocer donde estaba, tenía que mirar desde el primer piso para arriba. Yo me fui de Italia con un gran escándalo: estaban abriendo en Piazza di Spagna el primer McDonald….
Italia para mi es parte de mi corazón. Yo siempre digo que soy extranjero en todos lados… en Italia era un sudamericano y cuando volví a Argentina me trataban como un extranjero. Por la mezcla, no me podían entender el acento que yo tenía. Yo siento que ahora Ibiza es mi casa…pero, cuando te vas, sos extranjero en todos lados. Y es más fuerte cuando volvés a tu país y te tratan de extranjero.  Pero interiormente siempre quise sentirme ciudadano del mundo, así que al final eso está.

Y entonces ¿qué significa Mar del Plata en la vida de Carlos Toscano?

Yo soy marplatense. Tanto que si lo tengo que explicar me emociona.  Pasé los primeros 19 años de mi vida en Mar del Plata. Sigo teniendo amigos de cuando iba a primero inferior y todavía con dos de ellos nos seguimos encontrando. Así que tengo el tesoro de los amigos que me lo dio la ciudad.

Carlos - Carlos De Chico En Mar Del Plata.
Carlos Toscano de niño, en la rambla de Mar del Plata.

Mar del Plata me abrió mucho la cabeza, sobre todo cuando a los 11 años nos fuimos a vivir al hotel céntrico que había hecho mi abuela. Se recuperó después de muchos años. Fue ahí que estuve en contacto con artistas de todo el país. Me abrió mucho la cabeza y el mundo… me ayudó. Allí comencé a soñar.
Pero de las cosas que recuerdo con más amor es caminar por la costa, sobre todo: las rocas… toda la zona de rocas y piedras de Mar del Plata. También, la Mar del Plata que no conocí, la que me entristece cada vez que voy y veo que hay menos… Tuve la suerte de ver algunas de esas casas, esas arquitecturas maravillosas que había en la ciudad… Y la verdad que las últimas veces fue muy doloroso por el deterioro. Por esa cosa tan argentina de la mentalidad del dinero rápido, las playas privatizadas, la poca conciencia social…

¿Cómo se encuentran todas estas historias que conforman a Carlos Toscano en el presente? ¿Cómo es tu vida hoy?

Yo siento que cada una de las cosas que nosotros vivimos nos llevan al lugar en donde estamos. Aquí, en la isla (Ibiza), vivo con Viviana, con quien nos conocimos en un viaje en bus Mar del Plata – Buenos Aires. Nahuel, nuestro hijo, se emancipó el año pasado. Yo creo que una de las cosas maravillosas que te da dedicarte al arte es que te educa los ojos… Para poder disfrutar del máximo de la creación que es la vida misma, la naturaleza misma. Poder disfrutar de los que significa estar vivo.
Hoy vivo una constante en toda mi vida: el multiempleo. Me gano la vida de pintor pero no de pintor artístico… soy pintor de un hotel. Y aquí en la isla hice mi formación en una escuela de energía que se llama EIVIDA. Una escuela de energía e intuición. Esto me dio la posibilidad de ser healer y reader. Es lo que más me gusta hacer y es a lo que espero poder dedicarme: lo que más me interesa hoy mismo. Por lo que me da a mí en lo personal y por lo bueno que veo que le hace a los otros. Hoy estoy en esto. Para pagar facturas, pinto, espero pronto poder pagarlas trabajando desde la energía.

Carlos Toscano: “Italia es parte de mi corazón” ultima modifica: 2021-01-19T09:10:07-03:00 da Carla Duimovich Nigro

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