Osvaldo Soriano es uno de los escritores más grandes y reconocidos de Latinoamérica. Nació en Mar del Plata en un caluroso 6 de enero de 1946. Sus padres Eugenia Goñi y José Vicente Soriano se conocieron en nuestra ciudad y aquí se casaron. Vivían en una casilla de madera sobre la calle Alem, donde ahora hay un chalet típico de la ciudad. “Mi madre dice que fue un parto difícil, a las cuatro y veinte de la tarde de un día de pleno verano. El sol rajaba la tierra. Los jóvenes Borges y Bioy Casares paraban cerca, en Los Troncos, alucinando las historias de Isidro Parodi”, relató Soriano. Con seguridad, la casa del barrio Los Troncos a la que se refiere Osvaldo es la actual Villa Victoria, la casa de Victoria Ocampo en donde solían pasar los veranos escritores e intelectuales de la época.

José Soriano era inspector e instalador de cloacas para Obras Sanitarias. Trabajo que llevó a la familia a mudarse constantemente: de Mar del Plata a San Luis, de Río Cuarto al Sur y de ahí a Tandil. Fue en la ciudad serrana en donde Osvaldo consigue su primer trabajo como periodista en el matutino El Eco de Tandil, imaginando su arribo a las revistas de Buenos Aires.
Triste, solitario y final: su primera novela
Osvaldo Soriano llega a Buenos Aires en 1969 y en 1971, mientras trabajaba en la revista Panorama, Jacobo Timerman lo convocó para armar La Opinión. Fue por esos años que se le metió en la cabeza escribir una obra de teatro sobre sus ídolos: Laurel y Hardy, los personajes de El gordo y el flaco, la pareja cómica por excelencia durante la primera mitad del siglo XX.

Al mismo tiempo, descubre a Raymond Chandler (1888-1959), el gran escritor de la novela negra estadounidense. “Cuando descubrí a Philip Marlow, me di cuenta que podía contar aquella historia de Laurel y Hardy a través de un detective. Y así me puse a escribir Triste, solitario y final”, dijo. La primera de las novelas de Osvaldo Soriano fue publicada en junio de 1973, a sus treinta años. Tuvo un éxito inmediato en todo el mundo y fue traducida a más de doce idiomas, otorgándole reconocimiento internacional.
El reconocimiento y el exilio de Osvaldo Soriano
“Yo le agradezco como lector el incesante, perfecto humor de su prosa, de las situaciones y los sobreentendidos. Y esos diálogos, que le dan al relato su ubicación perfecta y esa verosimilitud de lo absurdo que es el privilegio de los mejores novelistas”, expresó Julio Cortázar en relación a Triste… Sus obras posteriores, como No habrá más penas ni olvido (1978) y Cuarteles de invierno (1980), tuvieron sus ediciones italianas y francesas antes que su versión en español. Esto fue debido a que desde 1976, Osvaldo se exilió en Bruselas a causa del Golpe cívico-militar que azotaba a la Argentina. En 1983, con la vuelta de la democracia, el director Héctor Olivera lleva al cine No habrá más penas… y al año siguiente, se estrena Cuareteles… con la dirección de Lautaro Marúa.
Escribir en Mar del Plata o en París
“Prefiero trabajar en Mar del Plata o en París. No es por esnobismo: estoy en París como si estuviera en Villa Crespo, porque cuando llego me encierro en el departamento y de ahí no salgo. Y cuando voy a Mar del Plata, ni me acerco a la playa.”, contaba Osvaldo, el gran amigo de los gatos.
Soriano fue un escritor notable y una persona muy querida por sus amigos y lectores. Formó parte del diario italiano Il manifesto como corresponsal y co-fundó el diario Página/12. En este último, escribió hasta su muerte en Buenos Aires, un 29 de enero de 1997, a causa de un cáncer de pulmón. Dejó novelas únicas, innumerables cuentos y artículos. En nuestra ciudad, contamos con la sede del Centro Cultural Osvaldo Soriano. El mismo se inauguró en 1991 en honor a su aporte literario. Su interior contiene dos salas teatrales y la Biblioteca Leopoldo Marechal. Los restos del escritor se encuentran en el cementerio de La Chacarita.



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